martes, 17 de junio de 2014

Demasiadas coincidencias.

Estoy empezando a creer que este encuentro no ha sido de pura casualidad. Tenemos más cosas en común de las que se pueda uno imaginar y lo peor es que me gusta. 

No conocer a una persona y sonreír cada vez que hables con ella no tiene que ser bueno pero en fin, eso me hace pensar que es realmente especial. 

Este donde esté, le busco aunque no le vaya a encontrar. 

Me aguanto las ganas de hablarle porque si lo hiciese cada vez que me apetece no dejaría de hablarle en las 24 horas del día.

No se que narices me pasa por dentro pero lo siento muy profundo y es extraño porque (como ya he dicho) no le conozco en absoluto pero siento como si lo hiciese. 

A veces se que es exactamente lo que va a responderme o decirme, y compartimos cosas que jamás había compartido con nadie. 

Creo que es especial porque desde el primer momento hable con él sin ningún problema y me lo pase como nunca pasando la noche con él. 

Aquella noche no pasó nada entre nosotros más allá de las palabras o los gestos, podría haber pasado pero no hizo falta. 

Desde mi punto de vista creo que conectamos de una forma especial y por eso es que seguimos hablando. 

Lo peor de todo es que en poco tiempo me he acostumbrado a hablar con él todos los días y me da miedo pensar en como puede acabar esto así que prefiero no pensarlo y que pase lo que deba pasar. 

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